LA VIOLENCIA SILENCIADA: TESTIMONIO DE UN HOMBRE MALTRATADO POR SU MUJER

En el post de hoy os dejamos con el testimonio de uno de los casos más duros que hemos visto en la Asociación de Hombres Maltratados. Este militar lleva varios años sufriendo una violencia silenciada, ya que son muy pocos los hombres que se atreven a hablar de esto en voz alta. 

A continuación os dejamos la entrevista completa para que podáis leerla y, el vídeo en el que nos lo cuenta todo de viva voz. 

¿Cómo empezó esta violencia silenciada?

Peleas más o menos cada tres días, había momentos que estaban bien que también eran felices, pero había como una especie de tensión latente. No siempre podría ser yo mismo, más bien no muchas veces y me tenía que callar otras.

Había momentos que podía reírme con ella, pero yo siempre he pensado que esto era una especie de relación tóxica.

Yo era esclavo de la casa, era el único que trabajaba, algunas veces si que trabajaba ella, pero la menor parte del tiempo. Y, además, también me encargaba de las tareas del hogar.

¿Quién hacía las cosas de casa?

Cuando mis hijos eran pequeños, ella les dio el pecho hasta los 4 años, es decir, hasta que lo puedan necesitar o se hace la transición completa del pecho a la comida. Algo que es muy bonito y natural. Pero, no tanto que ella me lo pidiera si no que había tanto desorden en la casa que, para tener un poco de orden, tenía yo que ponerme a ello. No me lo pedía, pero sí que lo hacía de una forma indirecta porque si no me ponía yo manos a la obra, los platos se seguían encadenando.  Voy a ser muy crítico o autocrítico, a lo mejor no al ritmo que yo quisiera, siempre voy a decirlo porque nunca voy a echar en cara que la culpa sea solo de ella, ni mucho menos pero sí decirte esto.

Así que.. si, entre poner lavadoras, entre tender la ropa, hacer la comida, fregar, la compra… se me iba gran parte del día.

¿Tienes amigos?

Los perdí a raíz de casarme, seguramente los perdería antes, pero ya los perdí antes porque ya hubo situaciones malas en el pasado. Entonces ellos, igual no eran (como mucha gente me ha dicho) verdaderos amigos, pero dejaron de hablarme

¿A qué has tenido que renunciar?

En ese camino fui dejando a mis amigos, fui siendo de otra manera en el trabajo, enemistándome con mis padres, perdiendo familiares, fui perdiendo muchas cosas por el camino, probablemente por no tener problemas. Esto seguramente le pase a más de una persona porque lo haya pasado

¿Puedes ver a tus hijos?

Sí, porque me callo muchas cosas y, a fin de cuentas, todavía son pequeños, juego un poco a que todavía no se enteran de todo.

Pero sí porque trago mucho, dentro de lo que es “verlos”. No tanto como yo quisiera porque, por ejemplo, me gustaría dormir yo solo con ellos sin que esté su madre y no puedo.

¿Cómo fue tu detención?

A ver es que a mí me pilló la policía en casa de mis padres durmiendo, a las tantas de la noche. Entonces los recibieron abriéndoles ellos la puerta. Yo había dejado esa misma tarde de estar viviendo en su casa porque había habido una pelea muy fuerte. Esa misma tarde ocurrió la pelea, llamo a la policía durante esa pelea, yo me marché. Estuve un rato dando un paseo porque no me creía lo que había ocurrido de tan fuerte que había sido y, me fui a dormir a casa de mis padres porque al día siguiente tenía que trabajar y una hora después, me pilló la policía en pijama.

Me llevaron para explicar que había ocurrido y una vez en comisaría cuando ya estaba con ellos, me dijeron que mi mujer había interpuesto una denuncia y que tenía que pasar la noche en el calabozo. Yo ya me lo imaginaba porque no pintan nada 6 policías a buscar a un hombre para que explique su versión.

¿Te informaron de algo cuando saliste en libertad?

Con los grilletes puestos firmo la denuncia que me había puesto mi mujer y se sobresee mi caso, que no se archiva, diciendo que no hay nada. Y simplemente me dicen que tenga cuidado y que ya está, que soy libre.

¿Qué sentiste?

Si te soy sincero, en el fondo me sentí libre porque creo que, en el fondo, ahí acabó una gran parte de mi sufrimiento. Es irónico decir esto, pero es como el mazazo de la realidad que me hizo darme cuenta y que decía: Eh, no sigas así.

Nos sigas así porque la siguiente, no es una noche o dos, son varios años y esto implica dejar de ver a tus hijos y dejar que ya ni te reconozcan y te arruina la vida.

¿Cuál fue la denuncia?

En la denuncia decía que la había agarrado del cuello, le había estampado contra la pared. Ella se autolesionó y, a su vez se habían producido a lo largo de la relación toqueteos por mi parte hacia mi hijo y, por parte de mi madre, también. Además de insultos y demás.

La madre de ella se personó como testigo e intentaron validarlo como pruebas unos WhatsApp que supuestamente tenían. No pudieron validar nada porque no había nada. Yo en ese aspecto estaba relativamente tranquilo porque es que nunca había hecho nada.

¿Qué pruebas aporta?

Presenta un parte médico por parte de la casa de Socorro del municipio donde vivo y, a priori, parece que las pruebas son válidas y aparecen como válidas. En un principio no lo podía demostrar y luego parece ser que, al causar esas lesiones, pues sí.

¿Tus hijos se dan cuenta de lo que ocurre?

Tengo tres y tienen 6 años, 3 y 1 año. Seguramente el mayor y el mediano si que se enteren de algo.

¿Tus hijos te preguntan?

Si que preguntan, pero a mí me lo facilitan porque mi trabajo es un trabajo en el que se me exige mucha disponibilidad de estar fuera, de estar poco en casa por desgracia. Pero es que es lo que he encontrado para que coman, no es por nada. No me culpen por querer buscarme la vida.

Pero sí que preguntan y seguramente el mayor se de más cuenta, pero fíjate como es la biología que no pregunta cuándo no debe, por así decirlo. Es más inteligente de lo que pensaba, en el sentido de que se da cuenta de cuándo debe de preguntar y cuando no.

¿Recibiste maltrato?

Si, recibí insultos, denigraciones, se burla de lo que yo siento, me ha llegado a pegar. Ha llegado a insultar a mi familia, a mis padres, a mis tíos, se ha reído de mis creencias… sí.

Descubrí que es una persona que siempre tiene que llevar las de ganar, independientemente y, si al final te pones igual de agresivo tu que ella, es como que ella parece como la víctima, juega muy bien a ese juego. Entonces como es una persona que siempre tiene que llevar las de ganar no sé si yo pues me apoqué o me rendí o simplemente me adapté a la situación, porque uno nunca se rinde realmente si no cejas en tu empeño.

Yo me adapté a la situación y lo que dije fue: vale, vale lo que tú quieras, si, sí tienes razón…

Los momentos más difíciles…

Insultó muchísimo a mis padres y, automáticamente me besó porque quería mantener relaciones sexuales conmigo, como si nada… Fue algo que me hizo darme cuenta, que algo me hizo “chas” y me dije ¿qué estás haciendo? Fue algo que me chocó, que dije: o lo tienes muy banalizado o te importo nada.

Una vez que me dejó tan humillado que estaba yo llorando en el suelo y ella me pasó por encima y se fue a la cocina. Ponerse muy violenta, gritarme delante de todo el mundo, gritarme en la calle también solamente porque ella no quería que yo hablase con mi prima.

La violencia forma parte de mi vida

Esto es como una rama que metes en una olla y que vas subiendo la temperatura del agua hasta que esta se quema. No nota que se quema, simplemente se muere, pues esto es lo mismo. Hay un punto en el que si haces demasiado quemazón o aumentas demasiado la temperatura ella se da cuenta y salta.

Esto es lo mismo, yo necesitaba algo que hiciese que me diese cuenta para saltar. Interiorizas tanto la violencia que la llegas a normalizar. Te cambia por no querer tener problemas, porque no tengan problemas tus hijos, porque tus hijos no se vuelvan como ella y vean otra cosa en la vida… sí, es algo que se interioriza.

¿Te pidió perdón en algún momento?

Al principio no pedía perdón, ella pensaba que no tenía que pedir perdón, que no era propio pedir perdón, no tenía ni tiene esa humildad. Ahora sí porque con el tiempo ya lo ha ido entendiendo y sí, por lo que me hizo y demás también. Ella se escudaba en que era una cosa familiar que a ella le había pasado y que lo había visto toda la vida. Que su padre se lo hacía a su madre y ella lo veía como algo normal. Y ella se peleaba con su padre, pero claro, eso lo supe yo mucho más tarde.

¿Siempre se puede cambiar?

Siempre puedes elegir, porque que yo tenga un padre “yonki” no significa que yo lo sea. No lo digo con la facilidad de alguien que ha tenido una vida fácil porque yo no me he criado en una cuna de oro, no es eso, lo que pasa es que tu siempre puedes elegir.

Lo que pasa es que, hablando mal y pronto, debes tener los cojones o la valentía para decir: esta vida no la quiero.

Me siento más fuerte

He sentido el mismo dolor que cuando me he “estampado” de bruces en una bicicleta contra una pared. La misma incomprensión, la misma no solicitud, la misma no petición de ayuda… nada. Me he encontrado muy solo. Conclusión: he salido de este proceso mucho más fortalecido y liberado.

Ahora, la mayor parte de los problemas que tienen muchas personas no es que no los sienta, sí… pero para mi no son problemas porque yo he sufrido tanto, he sufrido tantos problemas que, para mí, sinceramente, no son problemas. En el sentido de que yo me he tenido que poner en un modo de supervivencia, en el sentido de que digo: mira yo sigo respirando ¿verdad?, pues aquí se sigue adelante. Y como se sigue adelante se intenta uno resarcir, se intenta uno sobrevivir y se intenta uno volver más fuerte y, al final es cierto que lo que no te mata te hace más fuerte.

Violencia silenciada

Todavía choca mucho, ya no sé si a nivel planetario, pero a nivel España aún choca mucho que una chica pegue a un chico, porque el chico siempre tiene más fuerza entonces no se entiende que el chico no sea agresivo.

Al chico se le tachará de blando, de “marica”, se le tachará de alguien que no vale. Entonces está ese tabú y ese falso estigma.

Aquí en España por ejemplo las denuncia, porque es una denuncia por violencia doméstica, no van a ningún lado, como mucho a una multa. Si fuese una violencia de género, si tipificara de la misma manera que la chica al chico, por supuesto que se hacía, pero no va a ningún lado. Ya me lo han dicho varias veces que es violencia doméstica, pero eso no va a ningún lado.

En estos casos el hombre no es tratado igual que la mujer, estamos en una posición de inferioridad, vamos a quitarnos la “careta de payaso” somos inferiores. No socialmente, porque yo me niego a reconocerme así, pero sí de cara a las leyes, a la vista está. Por eso no se denuncia, por eso no se hace, por eso hay una vergüenza todavía enorme a hacerlo. Es un tabú que se sufre en silencio, que no tiene por qué.

Porque si cada vez crees más, dejarás de sufrir más en silencio porque en el momento en que se ven caras tristes, la gente simplemente pregunta por qué estás triste y en cuanto uno rompa la vergüenza, otro seguirá y así hasta hacer una gran masa y así es como se ganan las cosas. Mientras tanto, podemos seguir estando callados haciendo el idiota y seguimos sufriendo en silencio y que nos salgan canas con 20 años o quedarnos calvos con 18 o 16 o, empezar a hacer cosas por nuestra vida.

No estás solo

Aguantad, aguantad que de esto se sale. Aunque no tengáis ni idea de dónde estáis, aunque no sepáis ni quienes sois, aguantad. Solamente tenéis que saber que vais a vencer, porque simplemente la verdad sale a la luz.

Id con la verdad, sed humildes, no hagáis un paso en falso y nunca respondáis con ira, sino que respondáis con madurez, con honestidad y lo conseguiréis, más tarde que temprano eso lo puedo garantizar, vais a tardar un montón.

Probablemente esto que estoy hablando pase dentro de 10 años, no va a haber respuestas inmediatas, no las vais a tener. Dejad de pensar que esto se va a solucionar ya, porque no va a ocurrir.

Tenéis que tener la resiliencia, la capacidad de adaptación ¡SOIS MEJORES QUE ELLAS! Simplemente por el mero hecho de aguantar y callaros, ya sois mejores. Fortaleced esa parte, potenciadla y convertidla en algo que os va a ayudar en el día de mañana para aguantar un futuro proceso de juicio, las miradas de la gente reprobatorias, aunque vosotros sepáis que sois inocentes y, sobre todo… ¡CREED EN VOSOTROS MISMOS!

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